Desde el sábado 5 de noviembre a la tarde es un día muy triste para todos los pibes
del crazy bus y para todo el pueblo canalla en general.

Es que hace ya dos días que no esta con nosotros un canalla de corazón y un personaje de aquellos.
Ya no lo vamos a tener de acá para allá con la buena onda que lo caracterizaba.
Solamente hay que recordarlo como era el oreja, un canalla típico...

Un amigo de fierro, un loco lindo y un personaje increíble.
Gracias a todos los que se acercaron o llamaron para apoyar desde pibes que sacan colectivos como

los chicos de Acindar, chicos que viajan con nosotros o nos conocen de la cancha, la barra canalla, etc.

No quiero olvidarme de nadie pero si empiezo a nombrar a todos no me alcanza el día para nombrar a todos.
Bueno a casi todos los que pertenecen a este pueblo, que tan unido es.
No hace falta decir que muchos se borraron (como la gente que maneja el club) pero no viene al caso.
Por ultimo , despedirnos de un amigo canalla y decirle que nos espere y que aliente al canalla

desde donde este.
P.d: como decía el oreja ... All riiiiiiiiiiiiiiiiighttttttttt!!!!!!!!!   Los pibes del crazy bus

Por: los pibes del crazy bus

                                             

 

No se como arrancar para contarles mis sensaciones vividas el día de ayer.

Hace ya muchos años que cada domingo que Centralito juega de visitante

emprendo viaje rumbo a donde sea para alentarlo.

En auto, en el crazy o donde se pueda. La semana previa a cada

partido es una odisea conseguir un lugar para viajar pero nunca

nos quedamos sin ir.

 

Este torneo arrancó de manera extraña, desde un principio supe que

viajaría a la Bosta pero también es cierto que era todo un desafío

subirme a donde sea y volver a las pistas.

 

Después de idas y vueltas decidí que viajaba con una amigo que iba

solo en su auto así que reserve mi lugar para ir con el.

El domingo bien tempranito con todo el sueño encima, me paso a buscar.

Cuando salí de mi casa y ví el auto, me detuve un ratito, respire profundo

y me subí. Charlamos de mil cosas, pero en ningún momento le comente

esa extraña sensación que invadía mi corazón y lo que sentía al subirme

nuevamente para viajar a Bs. As.

 

En un momento, a mediados del viaje mas o menos, saqué de mi bolso

un rosario que me trajeron de recuerdo dos grandes amigos y lo

colgué del espejito retrovisor del auto, acto seguido lo descolgué y lo

enrollé en mi mano y ahí se quedó.

 

Todo fue de manera totalmente inconsciente. Minutos mas tarde de haberlo

hecho, sentí algo extraño, me sentí como que todo a mi alrededor se paralizó,

como si me hubiese quedado sola en el medio de la nada, cuando me dí

cuenta preste un poco de atención a mi entorno y estaba pasando por ahí,

por el mismo lugar donde hace unos meses, para ser mas exacta donde

el 4 de noviembre Centralito perdió a uno de sus mas valiosos hinchas,

de esos hinchas de verdad que harían cualquier cosa por Central

y con buena fe. Tuve la suerte y la desgracia de haber estado ahí en ese

momento.

 

Suerte porque pude vivir el viaje con toda la alegría que él tenía,

con toda esa felicidad que irradiaba cada vez que se lo veía,

con todo esa buena voluntad con la que se levantó esa mañana para

esperar a los viajeros del Crazy con una buena choripaneada en la plaza,

la suerte de poder estar ahí para poder darles un abrazo fuerte de

compañía a sus más amigos. Y la mala suerte porque fue un momento

que me gustaría olvidar y que nunca voy a poder hacerlo, un momento

muy crudo que me marcó bastante, un día muy triste que no voy a

borrar jamás de mi mente, un conjunto de sensaciones de dolor que son

difícil de explicar. Pero también el estar ahí me dejó totalmente segura que

todo sucedió con toda la misma felicidad con la que ese día se levantó,

que los sufrimientos fueron para nosotros y no para él, me quedé tranquila

que tuvo un final feliz como se lo merecía.

 

La verdad sentí el viaje de ayer como un desafío, ya que fue la primera vez

que viajo desde el accidente y desde esa fecha siento un vacío gigante como

el de arroyito, me tocó muy de cerca mas allá de que sólo lo conocía de algún

viaje o alguna fiesta canalla, no éramos amigos pero transmitía algo que

no es fácil de explicar. Además estas cosas te hacen pensar y reflexionar,

más aún cuando es alguien allegado y amigo de mis amigos que son los

que se quedaron para continuar con la misma fuerza y energía que lo hacían.

 

Se que es difícil pero lo mejor es recordarlo con el mejor de los recuerdos

y seguir adelante como el lo quiere.

 

Oreja siempre presente!!

 

Melina Lazzarini

Socio 03061623

 

 

 

 

 

 

 

 

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