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Literatura Guerrera.
25-09-08
Titulo : Menotti, El Aleman ... por Osvaldo Bayer
Tiempo aprox. de lectura : 8 minutos.
Sintesis : Un exponente mas de la Cultura Canalla ... Osvaldo
Bayer.
Aquí, en Alemania y Austria, los entendidos en fútbol están
leyendo un sorprendente libro. Se llama: César Luis Menotti, dejar
correr la pelota y al contrario. El autor es el periodista
austríaco Harald Irnberger y lo ha editado Eichbauer Verlag, de
Viena. Un libro para entendidos, estrategas, sabios y teóricos del
fútbol y la política. Porque en sí, el meollo está en la
problemática: ¿fútbol de izquierda o de derecha? Para este sabio
cronista de tribuna, que es el autor del libro, Menotti es el
creador del fútbol de izquierda. Y en esto el entrenador argentino
tiene un aliado: el crack holandés Johann Cruyff. Los dos
dignificaron al fútbol. Dejaron su huella. ¿Qué es el fútbol de
izquierda?: aquel que trae placer, que no se hace por dinero, por
deporte en sí, que desaprueba los negocios, las sociedades
anónimas futboleras, la venta de jugadores, los presidentes de
clubes como presidentes de sociedades anónimas, el terrorismo de
las hinchadas, la violencia de las controversias. Todo lo último,
por supuesto, es el fútbol de derecha, que es el que vivimos en
todo el mundo globalizado.
“El fútbol es como la vida, sólo algo más palpitante” –dice
Menotti en el libro–.
Y agrega el autor: “César Luis Menotti sintió siempre el deber
hacia aquellos que concurren a los estadios de darles por lo menos
algo de alegría. Pero él no quiso nunca dar opio para los pueblos
sino demostrar lo que son capaces de entregar los hijos de la
pequeña gente al poder hacer uso de su fuerza individual y
fantasía, uniéndolas a una fuerza colectiva. Su mensaje a la
multitud es: ¡miren de lo que somos capaces!”.
Y continúa el autor definiendo el pensamiento de Menotti: “Pero la
demostración del valor del Ser en la actualidad es llevada a cabo
de acuerdo a la divisa: ‘Yo consumo, entonces valgo’. La gente se
orienta en la superficialidad barata en un mundo cada vez más
necio en donde los mediocres sin escrúpulos han logrado
proclamarse los dictadores del deporte, medida de todas las cosas.
Así es en la política y el arte, en la economía y en la ciencia...
y, por supuesto, en el fútbol. Así como el proletariado de
entonces, por lo menos en los países del primer mundo, se ha
convertido en una pequeña burguesía lumpen y con toda consecuencia
se ha transformado en el rebaño de los votos para los políticos
más tontos, pero al mismo tiempo despiadados (que por supuesto
conforman el espectro de la política), de la misma manera casi
todos los grandes clubes de fútbol de antigua prosapia proletaria
han caído en manos de brutales nuevos ricos de la peor sustancia,
que pasaron a ser presidentes o hasta dueños de esos clubes. Y
esto no molesta a la mayor parte de las hinchadas. Se dejan
comprar barato en tanto los dueños del deporte de vez en cuando
hacen una adquisición record de jugadores”.
Por supuesto que siempre quedará flotando la pregunta de por qué
Menotti aceptó ser el entrenador para el campeonato de 1978 que
fortaleció a la dictadura. Un buen capítulo del libro se dedica a
ello. El lector puede conformarse o no. Siempre quedará esa duda.
Pero el capítulo acerca de este tema termina con las palabras de
Valdano, un admirador sin tapujos del arte y del hombre Menotti.
Dice Valdano: “Luego que estuve en España me di cuenta de que
Menotti era un hombre de izquierda. En todo caso, en todos los
problemas acerca del fútbol ponía en claro su pensar progresista,
sin pelos en la lengua. El comenzó a hacerse conocer como de
izquierda cuando la dictadura entró en problemas. En esa situación
Menotti comenzó a hablar y a exigir el regreso de los
intelectuales exiliados así como declaró que la dictadura había
perseguido a la cultura. Pero, claro, en tiempos de los militares,
Menotti –en su calidad de entrenador de la Selección nacional– se
encontraba en una situación esquizofrénica, a la cual no se puede
describir en forma abstracta. Por ejemplo: con el tiempo, leímos
el sufrimiento de los torturados que en la cárcel oían los gritos
de júbilo de los hinchas cuando fuimos campeones del mundo. Esto
es algo terrible. En defensa de Menotti debo decir que yo oí las
palabras que él dirigió a los jugadores antes de la final. El
dijo: ‘Nosotros somos el pueblo, pertenecemos a las clases
perjudicadas, nosotros somos las víctimas y nosotros representamos
lo único legítimo en este país: el fútbol. Nosotros no jugamos
para las tribunas oficiales llenas de militares sino que jugamos
para la gente. Nosotros no defendemos la dictadura sino la
Libertad’”.
Menotti y el fútbol. El autor del libro, Irnberger, define a
Menotti y lo que piensa del balompié con la frase pronunciada
alguna vez por éste: “Jamás meter un gol con violencia”. Y
sostiene que la forma de jugar al fútbol de los argentinos les
viene de una visita que el club húngaro Ferencvaros Budapest hizo
a Buenos Aires en 1922, y que le vienen muy bien las palabras de
Menotti sobre lo que debe ser el fútbol: “Quiero ganar porque mi
equipo ha jugado mejor y no porque he impedido jugar al contrario.
El fútbol debe ser velocidad más precisión, con el agregado de la
improvisación”.
Y hay palabras precisas en las respuestas de Menotti: “El fútbol
es un juego que debe encontrar su origen. Es una fiesta alegre en
la cual los seres humanos deben participar porque expresa sus
sentimientos y les entrega alegría de vivir. Si no, ese deporte se
convierte en otro consumo más sin importancia, propulsado por
negociantes”. Y vuelve a la política: “Una casta de funcionarios
mediocres opina que el fútbol debe ser apolítico. Eso es una
completa idiotez. En cada sociedad hay algo que mejorar y los
jugadores deben aprovechar su popularidad justo para mejorar esa
sociedad”. Y pasa a las definiciones: “Hay un fútbol de derecha y
otro de izquierda: El fútbol de derecha nos quiere sugerir: la
vida es lucha, exige sacrificios, debemos volvernos de acero y
ganar con todos los métodos. El entrenador les dice a los
jugadores que para no disgustarse con el presidente del club se
abstiene de decir sus ideas políticas. Obedecer y funcionar, eso
es lo que quieren los del poder con respecto a los jugadores. Así
van creando cada vez más tarados, los idiotas útiles que acompañan
al sistema”. Y lo dice bien claro, para que no haya dudas: “Se
puede idiotizar a la gente y producir mierda permanentemente, como
Julio Iglesias, o se puede llevar a cabo una escenificación de
Shakespeare como esa obra de arte que hizo Laurence Olivier”. Esta
todo dicho, alguien diría: “Un exquisito, este Menotti”, pero, sin
ninguna duda, gente así se hace necesaria para que no todo caiga
en el tacho de la basura. Y cerremos con la famosa frase de Albert
Camus que, además de escribir obras señeras, fue arquero, escribió
esto para pensar: “Todo lo que hoy sé de moral, lo aprendí del
fútbol”.
Podríamos seguir con las discusiones de Menotti y del holandés
Cruyff con los potentados del fútbol español, por ejemplo, pero lo
dejamos para el lector del libro, que ojalá se dé a conocer en la
Argentina. Un libro que hace pensar. Y por esto tenemos que darles
las gracias a Menotti y al autor de este libro, Harald Irnberger.
(Una anécdota, antes de terminar: a Menotti lo vi jugar en Rosario
Central, en sus principios. No corría nunca, caminaba la cancha,
pero cuando agarraba la pelota era gol. Rattín –lástima de hombre,
hoy, ayudante en las urnas de torturadores– contaba que cuando
Menotti jugaba en Boca, una vez que estaban perdiendo, le dijo:
“Corré, pibe, que estamos perdiendo” y Menotti, tranquilo, le
contestó: “Ahora, lo único que falta es que para jugar al fútbol
tenga que correr”). Original, el hombre..

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