Se tienen que pudrir en la cárcel. 17-09-08

 

Según nuestro Código Penal se denomina Asociación Ilícita a un grupo de individuos constituido con el objetivo de cometer un acto contrario a la ley, ya sea un ilícito civil

o un delito sancionado por la ley penal; algunos establecen que para la existencia de esta asociación es necesario que ésta se hallase formada por al menos tres individuos, esto está contemplado en nuestro derecho penal.


En general, comprende a una agrupación de personas dotadas de un acuerdo de voluntades para cometer hechos ilícitos, aún careciendo de organización jerárquica o jurídica completa, pero con una mínima distribución de tareas y funciones destinadas

a cometer actos ilegales. No basta entonces la simple reunión de individuos, es necesario además que concurra una clara expresión de voluntad para quebrar la ley,

o a falta de tal manifestación de voluntad, es preciso que los integrantes del grupo actúen de forma tal que claramente demuestren la existencia de tal voluntad (cometiendo similares delitos conectados entre sí, o repartiéndose funciones delictivas).
Esta definición cierra perfectamente para los ex – directivos de Rosario Central habida cuenta que faltan 6 causas más y seguramente luego de dirimir estos juicios se podrá observar claramente que la asociación ilícita se puede apreciar con seguridad jurídica.
Esto se relaciona con los hechos que se están juzgando y que tienen que ver con un “acuerdo de voluntades para cometer hechos ilícitos”.
Indudablemente estos personajes merecen esta calificación dado que en todas las causas aparecen 3 o más de los dirigentes que estarían involucrados en hechos delictivos.
Por ahora, existe una causa donde el juez Caterina llevó adelante el procesamiento

y prisión preventiva a más de 3 personas.
Hoy se estaría ocupando de otra de las 6 causas que la actual comisión directiva presentó en la justicia.
Es la CAUSA Nº 162 /07 C/ NÉLIDA ESPADA, en donde estarían involucrados el Dr. Gonzalo Estévez, Marcelo Ramón Gastaldi, Dr. Juan José Valentín Ubieta, Dra. Julieta Paula Pariso, Dr. Martín Ovejero Cornejo. Como se podrá observar, en esta segunda denuncia que está analizando el juez Caterina aparecen nuevamente los procesados Ubieta, Estévez y Gastaldi y en esta oportunidad también estaría involucrado el ex presidente Scarabino, quien tuvo una falta de mérito en la causa anterior.
Esta causa comienza cuando la doctora Mariela Stoisa durante la gestión del ex presidente Vesco y cuando asumen la CD, Scarabino y “socios”, se retira y exige el pago de los honorarios respectivos que le adeudaba la institución, los que fueron abonados con 40 documentos de 5000 pesos cada uno. Estos fueron pagados en sus respectivos vencimientos y los documentos fueron devueltos por la acreedora cuando retiró el dinero.
Estos instrumentos fueron recibidos por la cajera del club de nombre Mariela quien no rompió o tachó las firmas de los tres directivos. De manera tal que los documentos quedaron como si no lo hubiesen pagado, por lo tanto, según declaraciones de la misma cajera, “el doctor Ubieta retiró los mismos y habría firmado un recibo”.
Cabe aclarar que los pagarés fueron firmados por los tres procesados, sin beneficiario. La cajera Mariela Savino, fue quien confeccionó de puño y letra sin indicar, reiteramos, el beneficiario de los mismos. La propia cajera manifestó que estos pagarés estuvieron destinados a abonar “honorarios devengados a favor de la Dra. Stoisa”.
Luego de haberse pagado la totalidad de estos instrumentos de pagos, aparecen los mismos en manos de la señora Nélida Olga Espada, aunque cabe acotar que la letra con que se confeccionó el nombre del beneficiario no es la misma de quien realizó los documentos. Esto demuestra que los pagarés eran los mismos que le abonaron a la ex apoderada del club, la Dra Mariela Stoisa y que ya habían sido cobrados por la beneficiaria.
Lo que esto demuestra es que Ubieta se habría robado los documentos y entregado a

la señora Espada, que era en esos momentos la suegra de Juan Carlos “Chiquito” Silvetti, nombrado en la oportunidad como agente AFA por los procesados y en particular a pedido del ex presidente Scarabino. Ubieta era también abogado defensor de la señora Espada, madre de la concubina de Silvetti, en una causa que le había realizado el Banco Municipal de Rosario por una deuda de 5000 pesos. Esta señora “jubilada” nunca pudo demostrar fehacientemente que tiene el patrimonio suficiente para justificar la posesión de dichos documentos por un monto de 200 mil pesos.
La señora inició demanda ejecutiva contra el CARC tendiente al cobro de doce de los cuarenta pagarés y por 60 mil pesos, más la cantidad de cien mil dólares correspondiente a cuatro pagarés de 25 mil dólares cada uno y que fueron librados a favor de NSN Negocios Bursátiles.
Con estos datos en manos del doctor Caterina, quien está tomando las periciales correspondientes, evidentemente se demostrará una nueva estafa y que los demandados habían formado una asociación para delinquir y utilizar al club como instrumento para enriquecerse ilícitamente.

Hay que recordar que: “Un caballero no se deshonra convirtiéndose en menestral o jornalero; pero se deshonra convirtiéndose en truhán o estafador”..

 

 

 

 

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