El otro Che. 17-06 -07


La imagen de revolucionario y rebelde de Ernesto Guevara se multiplica por millones

en todo el mundo. Pero no tantos conocen la parte más humana y menos iconográfica del Che. MÍSTICA CANALLA te presenta un álbum fotográfico para asomarse a ese mundo privado y personal, alejado del póster.

 

 


“Apunte bien. Va a matar a un hombre.” El prisionero Ernesto Guevara habla agobiado, dirigiéndose a Mario Terán, el sargento que terminará con su vida en esa oscura escuela de La Higuera, Bolivia, un 9 de octubre de 1967.

 

Lejos quedaba su tranquila infancia en las sierras cordobesas, sus inquietudes de juventud y el iniciático viaje por Latinoamérica en moto. Lejos estaban las mujeres

que lo acompañaron a lo largo del camino y los compañeros cubanos con quienes

soñó una revolución a la que le dedicó su vida.


A un poco mas de cuarenta años de su muerte,
MÍSTICA CANALLA retrata, en este documento fotográfico especial, la vida del hombre detrás del mito.

Del hombre que murió y dio a luz un mito que se agiganta con el tiempo.

 

 

 

Los Ernestos.

El Che junto a su padre, Ernesto Guevara Lynch, en 1944, en la casa de Alta Gracia, Córdoba. Allí se mudó la familia en busca de un clima más favorable para el

asma de su primogénito.

 

 

 

Pequeño cacique.

Su madre, que cosía muy bien, siempre les hacía los disfraces para carnaval.

En la foto, tomada en Alta Gracia, Ernesto aparece vestido de indio y su hermano Roberto, de sheriff.

 


Misionero.

Ernesto pasó los primeros meses de su vida en Caraguatay, Misiones.

El matrimonio Guevara de la Serna decidió volver a mudarse a Buenos Aires

 pocos días antes del nacimiento de su segunda hija, Celia.

 

 

La barra.

A los 19 años, con un grupo de amigos, en un campo en las afueras de Córdoba.

Allí vivió hasta 1950, año en que la familia se mudó a una casa en pleno

centro porteño.

 

 

 

Furibundo.

Así le gritaba la hinchada que lo veía jugar al rugby. De la fusión de ese apodo con

el apellido Serna surge Fuser, el sobrenombre con el que lo llamaban sus compañeros.

 

 

 

Doctor Guevara.

En una clase de anatomía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante varios años fue ayudante en la cátedra del doctor Pisani.

 

 

 

Viaje iniciatico.

El 4 de enero de 1952 partió con Alberto Granado a recorrer Latinoamérica.

En la foto, en la balsa Mambo Tango, en pleno corazón del Amazonas...

 

 

Presos.

Fidel y el Che, detenidos en la cárcel Miguel Schulz, de Ciudad de México.

El argentino conoció a quien sería el líder de la Revolución Cubana en México, en julio de 1955.

 

 

Reposo.

A los 29 años, en su choza en uno de los campamentos de Sierra Maestra, el Che descansa para reponerse de uno de sus habituales ataques de asma.

 


Compañeros.

Ernesto Guevara (extremo derecho) posa junto a Raúl Castro (de gorra en el centro)

y un grupo de exiliados cubanos en una playa de México. Meses después partirían

a Cuba.

 

 

Detrás de escena.

Arriba, en mayo de 1960, de pesca con Fidel en la Copa Ernesto Hemingway.

Abajo, a finales de 1958, comiendo una fruta y tomando mate,

una costumbre argentina que jamás abandonó.

 

 

Descanso.

En mayo de 1962 el Che lee mientras participa de un torneo de pesca en las

aguas de la Corriente del Golfo.

 

 

 

Retratos.

Tomando fotos en una excursión en lancha con su segunda mujer, Aleida March.

 


Capitanes.
Abajo a la izquierda. En 1962 con Raúl Castro, fueron los capitanes de dos equipos

que se enfrentaron en un torneo de béisbol, un deporte muy popular en el país.

 

 

 

Hoyo.
Su padre construyó los primeros campos de golf en Argentina.

Por eso practicaba este deporte desde chico. En la foto, una práctica con Fidel.

 

 

Deportista
Natación, tenis, fútbol, rugby, béisbol. A pesar de su problema bronquial,

Ernesto Guevara fue un apasionado de los deportes.

 

 

La elegida.

Con Aleida March, en una recepción oficial. Se casaron en junio de 1959

en su despacho de La Cabaña, en La Habana, con un austero festejo.

 

 

Reencuentro.
El Che se recuesta en el hombro de su madre, quien viajó a Cuba

poco tiempo después del triunfo de la revolución.

El quería convencerla de que se instalara en La Habana.

 

 

En familia.
El 18 de agosto de 1956 se casó en México con Hilda Gadea, su primera mujer.

En la foto, con su hija Hildita, antes de partir a Cuba.

 

 

Compañera.
Aleida March fue una gran colaboradora del movimiento 26 de Julio.

Se conocieron antes de la toma de Santa Clara y ya no se separaron

 

 

Che papa.
Con su segunda mujer Guevara tuvo cuatro hijos: Aleida, Camilo, Celia y Ernesto.

En la foto, posa con los dos mayores. “Crezcan como buenos revolucionarios”,

les dijo en su carta de despedida.

 

 

Primerizo.

Su hija Hilda Guevara Gadea nació en febrero de 1956. En esta foto,

jugando con ella en su casa de México.

 

 

Cumpleaños.
Soplando las velas de la torta de su hija Hilda, cuando cumplió 4 años en 1960.

 

 

De entrecasa.
Un Ernesto Guevara sin uniforme procura hacer dormir a su hija Hildita,

de sólo cuatro meses.

 

 

Despedida.
Antes de partir para intentar la revolución en el Congo, el Che pasó unos días

con su familia. Se llevó con él estas fotografías.

 

 

Separados.
A los tres años de Hildita, sus padres se divorciaron. “Mi incapacidad de vivir junto

a su madre es superior al cariño con el que la miro”, confesaba el Che.

 

 

Distinto.
Tanto cuando partió hacia Praga como cuando llegó a Bolivia, en noviembre de 1966,

el Che adoptó diversas caracterizaciones para intentar superar los controles

y pasar inadvertido.

 

 

El final.
El 9 de octubre de 1967 Ernesto “Che” Guevara fue fusilado después de haber

sido hecho prisionero en La Higuera, Bolivia. El sueño de la revolución llegaba a su fin. Los oficiales bolivianos presentaron su cadáver a los periodistas que se acercaron

a ese lugar. La imagen del Che tendido, ya sin vida y con los ojos semiabiertos, recorrió el mundo.
 

 

 

 

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