La imagen de revolucionario y rebelde de Ernesto Guevara se
multiplica por millones
en todo el mundo. Pero no tantos conocen la parte más humana y
menos iconográfica del Che.
MÍSTICA CANALLA
te presenta un álbum fotográfico para asomarse a ese mundo privado
y personal, alejado del póster.
“Apunte bien. Va a matar a un hombre.” El prisionero Ernesto
Guevara habla agobiado, dirigiéndose a Mario Terán, el sargento
que terminará con su vida en esa oscura escuela de La Higuera,
Bolivia, un 9 de octubre de 1967.
Lejos quedaba su tranquila infancia en las sierras cordobesas, sus
inquietudes de juventud y el iniciático viaje por Latinoamérica en
moto. Lejos estaban las mujeres
que lo acompañaron a lo largo del camino y los compañeros cubanos
con quienes
soñó una revolución a la que le dedicó su vida.
A un poco mas de cuarenta años de su muerte,
MÍSTICA CANALLA
retrata, en este documento fotográfico especial, la vida del
hombre detrás del mito.
Del hombre que murió y dio a luz un mito que se agiganta con el
tiempo.
Los Ernestos.
El Che junto a su padre, Ernesto Guevara Lynch, en 1944, en la
casa de Alta Gracia, Córdoba. Allí se mudó la familia en busca de
un clima más favorable para el
asma de su primogénito.
Pequeño cacique.
Su madre, que cosía muy bien, siempre les
hacía los disfraces para carnaval.
En la foto, tomada en Alta Gracia, Ernesto
aparece vestido de indio y su hermano Roberto, de sheriff.
Misionero.
Ernesto pasó los primeros meses de su vida en Caraguatay,
Misiones.
El matrimonio Guevara de la Serna decidió volver a mudarse a
Buenos Aires
pocos días antes del nacimiento de su segunda hija, Celia.
La barra.
A los 19 años, con un grupo de amigos, en un campo en las afueras
de Córdoba.
Allí vivió hasta 1950, año en que la familia se mudó a una casa en
pleno
centro porteño.
Furibundo.
Así le gritaba la hinchada que lo veía jugar
al rugby. De la fusión de ese apodo con
el apellido Serna surge Fuser, el
sobrenombre con el que lo llamaban sus compañeros.
Doctor Guevara.
En una clase de anatomía en la Facultad de
Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante varios años
fue ayudante en la cátedra del doctor Pisani.
Viaje iniciatico.
El 4 de enero de 1952 partió con Alberto
Granado a recorrer Latinoamérica.
En la foto, en la balsa Mambo Tango, en
pleno corazón del Amazonas...
Presos.
Fidel y el Che, detenidos en la cárcel
Miguel Schulz, de Ciudad de México.
El argentino conoció a quien sería el líder
de la Revolución Cubana en México, en julio de 1955.
Reposo.
A los 29 años, en su choza en uno de los
campamentos de Sierra Maestra, el Che descansa para reponerse de
uno de sus habituales ataques de asma.
Compañeros.
Ernesto Guevara (extremo derecho) posa junto
a Raúl Castro (de gorra en el centro)
y un grupo de exiliados cubanos en una playa
de México. Meses después partirían
a Cuba.
Detrás de escena.
Arriba, en mayo de 1960, de pesca con Fidel en la Copa Ernesto
Hemingway.
Abajo, a finales de 1958, comiendo una fruta y tomando mate,
una costumbre argentina que jamás abandonó.
Descanso.
En mayo de 1962 el Che lee mientras
participa de un torneo de pesca en las
aguas de la Corriente del Golfo.
Retratos.
Tomando fotos en una excursión en lancha con
su segunda mujer, Aleida March.
Capitanes.
Abajo a la izquierda. En 1962 con
Raúl Castro, fueron los capitanes de dos equipos
que se enfrentaron en un torneo de béisbol,
un deporte muy popular en el país.
Hoyo.
Su padre construyó los primeros
campos de golf en Argentina.
Por eso practicaba este deporte desde chico.
En la foto, una práctica con Fidel.
Deportista
Natación, tenis, fútbol, rugby, béisbol. A pesar de su problema
bronquial,
Ernesto Guevara fue un apasionado de los
deportes.
La elegida.
Con Aleida March, en una recepción oficial.
Se casaron en junio de 1959
en su despacho de La Cabaña, en La Habana,
con un austero festejo.
Reencuentro.
El Che se recuesta en el hombro de su madre, quien viajó a Cuba
poco tiempo después del triunfo de la
revolución.
El quería convencerla de que se instalara en
La Habana.
En familia.
El 18 de agosto de 1956 se casó
en México con Hilda Gadea, su primera mujer.
En la foto, con su hija Hildita, antes de
partir a Cuba.
Compañera.
Aleida March fue una gran
colaboradora del movimiento 26 de Julio.
Se conocieron antes de la toma de Santa
Clara y ya no se separaron
Che papa.
Con su segunda mujer Guevara tuvo
cuatro hijos: Aleida, Camilo, Celia y Ernesto.
En la foto, posa con los dos mayores.
“Crezcan como buenos revolucionarios”,
les dijo en su carta de despedida.
Primerizo.
Su hija Hilda Guevara Gadea nació en febrero
de 1956. En esta foto,
jugando con ella en su casa de México.
Cumpleaños.
Soplando las velas de la torta de
su hija Hilda, cuando cumplió 4 años en 1960.
De entrecasa.
Un Ernesto Guevara sin uniforme
procura hacer dormir a su hija Hildita,
de sólo cuatro meses.
Despedida.
Antes de partir para intentar la
revolución en el Congo, el Che pasó unos días
con su familia. Se llevó con él estas
fotografías.
Separados.
A los tres años de Hildita, sus
padres se divorciaron. “Mi incapacidad de vivir junto
a su madre es superior al cariño con el que
la miro”, confesaba el Che.
Distinto.
Tanto cuando partió hacia Praga
como cuando llegó a Bolivia, en noviembre de 1966,
el Che adoptó diversas caracterizaciones
para intentar superar los controles
y pasar inadvertido.
El final.
El 9 de octubre de 1967 Ernesto
“Che” Guevara fue fusilado después de haber
sido hecho prisionero en La Higuera,
Bolivia. El sueño de la revolución llegaba a su fin. Los oficiales
bolivianos presentaron su cadáver a los periodistas que se
acercaron
a ese lugar. La imagen del Che tendido, ya
sin vida y con los ojos semiabiertos, recorrió el mundo.