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Literatura Guerrera.
14-08 -08
Titulo : EL MEJOR Por Juan Sasturain
Tiempo Aprox. de lectura : 6 min.
Síntesis : Sobre lo buen tipo que era nuestro querido Negro
Fontanarrosa.
Entonces uno se anima -con todos estos paraguas abiertos- a decir
que el Negro Fontanarrosa era, simplemente, el mejor. En todos los
sentidos. Pero sobre todo, muy buena gente. De buenísima leche.
Estoy hablando de vida social, de vida profesional, de colegas y
de amigos. De una sanidad invulnerable al halago y a las miserias
del celo. En él, como en otros, se intuye que es cierta la idea
del humor -que en él era un reflejo, una manera, un tic personal-
como una forma superior de la inteligencia, de la sabiduría. El se
cagaría de risa ante esto. Pero es cierto. No tomarse en serio es
la única forma seria de tomar las cosas. Y así iba, con
naturalidad de la gracia a la desgracia. Contaba, hace un tiempo,
ya muy jodido: "Uno lo primero que se pregunta es ¿por qué a mí?
Pero después pensás: ¿Y por qué no?" Era el mejor: en los últimos
tiempos se prestó (literalmente) para lo que quisieran hacer de
él, con él o sobre él. Siempre estaba ahí. Se hizo cargo del
embarazo ajeno, de lo que podían sentir los demás ante su
enfermedad manifiesta, y en los últimos años -tan jodido y
dependiente como estaba- era capaz de hacer que todo el mundo se
sintiera casi "cómodo" en su presencia, sin una queja, con humor
imperturbable, laburando al filo del final, haciendo como si nada.
Era el mejor, digo, como tipo.
Y del escritor, del humorista y del dibujante sólo cabe lo mismo:
era el mejor de nosotros. De nuestra generación, seguro, me animo
a decir. Probablemente, alrededor de estas líneas habrá muchas que
se dediquen al elogio de Fontanarrosa en cada
rubro, y va a estar bien. Sólo cabe subrayar un par de cosas.
Primero, el increíble nivel de calidad que fue capaz de sostener
con una producción de semejante volumen. No es fácil; es casi
imposible, si no se es un genio. Más de treinta años y otros
tantos tomos del Inodoro son la evidencia de que el Negro lo era.
Y los cuentos. La cantidad y calidad de sus cuentos. Isidoro
Blaisten -que sabía de esto- suponía que toda una obra literaria
(la suya, por ejemplo) se justificaba con haber logrado dejar un
par de textos perdurables. En el caso del Negro, son una docena
los relatos rigurosamente antologables (cada uno tiene los suyos)
dentro de una producción vastísima. El último libro, El rey de la
milonga, que escribió ya cachuzo, es extraordinario.
La otra cosa para señalar -y terminar- es el "lugar" de
Fontanarrosa. El Negro es, sin salvedades de ningún tipo, uno de
los grandes narradores argentinos de todos los tiempos. Se podría
considerar, desde la perspectiva de aquellos que conciben la
producción literaria o la tarea artística en general como una
competencia o carrera,
que nuestro amigo -como decía el Gordo Soriano en famoso artículo
sobre Stan Laurel y Oliver Hardy, el Gordo y el Flaco- cometió "el
error de hacer reír". Es decir: el prejuicio respecto del tono -y
de los temas, agregaría- de muchos de sus relatos hicieron que,
hasta no hace mucho, algunos no lo vieran como escritor, no lo
registraran como tal. No había casillero habilitado para él en el
sistema de la literatura argentina. Eso le (nos) importaba un
carajo. Nunca miró a los costados cuando escribía (cada vez mejor)
y siempre tuvo y le sobró de eso que hace que un escritor lo sea:
lectores. Después de su talento, es lo que más le envidiamos.
En los últimos tiempos recordé y cité con frecuencia una
definición suya de la amistad: "Un amigo -decía el Negro- es
alguien con el que no te tenés que cuidar ni reprimir (seguro no
eran ésas las palabras pero sí el sentido). Hay una base de
confianza que nada puede conmover. Por eso, si un amigo viene y te
dice No sabés la película iraní que acabo de ver, vos le podés
decir: No me empieces a romper las pelotas..."
Eso es precisamente lo que me gustaría que me dijera ahora,
después, en algún momento, cuando lea estas pelotudeces fruto de
la tristeza y de la impotencia..
misticacanalla.com
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